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Pinguicula martinezii

Una pinguicula de flor blanca de las paredes calizas del bosque nublado de la Sierra Madre Oriental, descrita apenas en 2005 y dedicada al botánico mexicano Maximino Martínez. Pinguicula martinezii es el reverso altitudinal y de flor pequeña de la conocida P. agnata: las mismas hojas estrechas y verde claro, pero con roseta invernal más compacta, flores menores y un hábitat que empieza mil metros más arriba.

Pinguicula martinezii
Foto: Andrés Saldaña Cervantes — CC BY-NC 4.0 · iNaturalist

Identificación

Especie con dos formas. La roseta de verano consta de (6)8 a 14 hojas membranáceas, estrechamente espatuladas, de 50 a 100 mm de largo por 13 a 25 mm de ancho, con el margen algo enrollado y el haz brillante por las gotas glandulares. La roseta invernal es compacta y apretada, con (16)20 a 38 hojas carnosas, espatuladas a oblongo-espatuladas, de 8 a 30(40) mm de largo por 3,5 a 15 mm de ancho. Los escapos miden de 60 a 115 mm. La flor es blanca con el margen teñido de violeta y mide de 13 a 25(30) mm incluido el espolón; este es corto, de 2,5 a 5 mm. Florece de febrero a principios de abril, al final de la seca y, por tanto, antes de que las hojas de verano se hayan desarrollado del todo.

Especies parecidas

La especie con la que hay que compararla es Pinguicula agnata, que habita la misma sierra. Tres diferencias sirven en el campo: la roseta invernal de P. martinezii es compacta y tiene de 16 a 38 hojas, mientras que la de P. agnata es más laxa; las hojas de verano son más estrechas (50 a 100 mm de largo frente a 35 a 110 mm en P. agnata, pero claramente menos anchas); y la flor es menor, de 13 a 25 mm frente a 20 a 34 mm. La altitud es además un buen indicio: P. martinezii vive entre 2000 y 2370 m y P. agnata de 350 a unos 2000 m. Las especies de flor grande y espolón largo, como P. moranensis, quedan descartadas de inmediato.

La trampa y su funcionamiento

Las hojas estrechas de verano constituyen la trampa. Todo el haz lleva glándulas pedunculadas con una gota adhesiva transparente y, entre ellas, glándulas sésiles que solo liberan enzimas al contacto con la presa. Una mosca que se posa sobre el limbo brillante queda pegada; al debatirse toca cada vez más gotas y pone en marcha una lenta respuesta de crecimiento por la que el margen se dobla unos milímetros sobre la presa y retiene el jugo digestivo. En una pared caliza húmeda de bosque nublado la captura se compone de quironómidos, moscas pequeñas y hormigas aladas. La roseta invernal no captura: sus hojas son gruesas y prácticamente sin glándulas, y sirven para atravesar los meses secos.

Hábitat y ecología

Paredes calizas del bosque mesófilo de montaña entre 2000 y 2370 m. Las plantas ocupan repisas y grietas de farallones calizos (R2) por los que escurre agua en los meses húmedos y que la niebla mantiene húmedos el resto del año (R1), por lo general a media sombra bajo el dosel (B1). Es un hábitat casi sin suelo: una película de musgo y detritos sobre roca desnuda, donde poco más que musgos, helechos pequeños y algunas epífitas resisten. Ahí es precisamente donde la carnivoría compensa, porque el agua de escorrentía se lleva todos los nutrientes.

Distribución y altitud

Endémica de la Sierra Madre Oriental mexicana. La especie se describió de Llano Chiquito, en el estado de Querétaro, y es así una más de las muchas pinguiculas cuya única localidad conocida se halla en el bloque queretano-hidalguense de la sierra. La lista de especies de la guía indica solo «México»; el protólogo lo precisa a Querétaro, y esa es la indicación que seguimos. El área conocida es pequeña y se reduce a unos macizos calizos; dada la inaccesibilidad de la zona y lo tardío de su descripción, pueden existir poblaciones cercanas aún no registradas.

  • Observada (cuadrículas de un grado)
Distribución basada únicamente en registros de GBIF (Global Biodiversity Information Facility), no en regiones TDWG — estas suelen ser mucho más grandes que el área real. El halo claro es la zona alrededor de un registro, el núcleo oscuro el registro mismo. Las cuadrículas oscuras son 3 cuadros de un grado —unos ciento diez kilómetros— en los que se ha registrado la especie, a partir de todos los registros de GBIF. Es una escala más gruesa que en la mayoría de las especies porque casi ningún registro de esta planta lleva una coordenada precisa: la localidad de las especies expoliadas se difumina en origen. A esta escala ese difuminado se pierde en el ruido. Indican dónde se ha visto, no dónde vive: un cuadro vacío no significa nada.

Formas y variación

No se han descrito variedades silvestres. La especie se conoce de un número limitado de paredes calizas próximas entre sí dentro de una sola franja altitudinal, lo que deja poco margen para formas divergentes. La variación observada afecta sobre todo a la cantidad de violeta del margen de la flor, que va del blanco casi puro a un borde netamente violáceo, y al número de escapos por planta. Dentro de la sección Agnata se conocen híbridos naturales entre especies afines donde las áreas se tocan, pero para esta no se han comunicado: la altitud a la que vive la mantiene separada de P. agnata.

Dónde y cuándo verla

Marzo es el momento: la especie alcanza entonces el máximo de floración mientras el bosque nublado sigue en seca y los caminos están transitables. Busque en paredes calizas y cortes de camino a dos mil metros y más, a media sombra, y fíjese sobre todo en los dos metros inferiores del farallón y en las repisas voladizas por donde escurre el agua. El blanco de la flor resalta bien contra la roca oscura y mojada; la roseta, verde clara, se confunde con el musgo. No se apoye en la pared ni trepe por ella: las plantas arraigan en una delgada capa de musgo que se desprende al menor contacto.

Estado de conservación

La especie no ha sido evaluada para la Lista Roja mundial de la UICN ni figura en CITES. Lo conocido se reduce a poco: unas pocas poblaciones sobre paredes calizas de una porción de la Sierra Madre Oriental, con un área total conocida de a lo sumo algunas decenas de kilómetros cuadrados. Las amenazas son las del bosque nublado queretano e hidalguense en general: tala, conversión a potrero y cafetal y obras viales que afectan justo a las paredes húmedas que ocupa. A eso se añade la recolecta sistemática de las pinguiculas mexicanas descritas recientemente para el comercio. La falta de categoría significa aquí que nunca se ha evaluado, no que no haya motivo de preocupación.

Nombre científico

Pinguicula martinezii | Zamudio, 2004

Descrita por Sergio Zamudio en 2004 (publicada formalmente en 2005), en Acta Botánica Mexicana 70: 76. La especie se encuentra en el estado mexicano de Querétaro. No se ha podido establecer con certeza a quién honra exactamente este nombre de especie.

World Checklist of Vascular Plants (WCVP), a través de Plants of the World Online (POWO), Royal Botanic Gardens, Kew.