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Cotorra argentina | Myiopsitta monachus

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La cotorra argentina es el único loro del mundo que construye su propio nido con ramas. Donde las demás cotorras buscan una oquedad, esta teje una estructura de ramillas secas que permanece habitada todo el año, a menudo un armazón comunal en el que varias parejas tienen cada una su cámara y su propia entrada. En Europa el grueso de la población está en la península ibérica, donde el ave forma parte del paisaje cotidiano de los parques de Madrid, Barcelona y Málaga.

Cotorra argentina (Myiopsitta monachus)
Foto principal · Foto: Bengt Nyman — CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

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Voz

Un cuac-cuac-cuarr fuerte, áspero y algo ladrado, con un chap-yií ascendente intercalado; más grave, más ronco y más irregular que el chillido agudo de la cotorra de Kramer. En una colonia se oye todo el día: parloteo y chirridos a la vez, algunos desde el interior del nido. Se oye todo el año, con los máximos a primera hora de la mañana y en la última hora de luz.

Escucha: Reclamo en vueloXC1143450

Grabación: Tanguy Loïs — CC BY-SA 4.0 · xeno-canto

Identificación

Cotorra rechoncha y de cola relativamente corta, algo mayor que un mirlo pero de constitución más pesada. Frente, mejillas y garganta son de un gris claro; el pecho es gris con un fino escamado, porque cada pluma lleva un ribete más pálido. Ese capuchón gris y el pecho escamado son juntos el carácter definitivo. Partes superiores, coberteras alares y cola de un verde hierba vivo, vientre verde amarillento, rémiges azul oscuro. El pico es pardo anaranjado o color cuerno, nunca rojo. En vuelo destaca el azul de las rémiges contra el codo verde del ala, y la silueta es más corta y roma que la de las otras cotorras europeas: aletazos rápidos y someros, pero con una cola que sigue al cuerpo como una cuña y no como un largo banderín. Machos y hembras son iguales; los jóvenes tienen la frente lavada de verdoso.

Especies parecidas

En los mismos parques urbanos vuela la cotorra de Kramer, y es la especie con la que más se confunde, aunque solo a distancia o a contraluz. Aquella es más esbelta y de un verde hierba más intenso, con el pico rojo y una cola mucho más larga y afilada, y carece por completo de gris en la cabeza y el pecho. La cotorra alejandrina es aún mayor y de cola aún más larga, con un pico rojo sangre muy grueso y una mancha escapular castaño rojiza. Ambas crían en oquedades de árboles. Solo la cotorra argentina construye un nido de ramas, y en la práctica esa obra es el carácter más rápido de todos: una bola oscura y desordenada de ramillas en una palmera, un cedro o un plátano de sombra, o encajada en el armazón de una torre de alumbrado o de un apoyo eléctrico, donde las otras dos no dejan más que un agujero redondo en un tronco.

Hábitat

Ligada casi por completo a zonas edificadas: parques urbanos con árboles altos y aislados, avenidas anchas, jardines, campos deportivos, jardines botánicos y los bordes verdes de los barrios. El nido va alto en una palmera, un cedro, un plátano de sombra o un eucalipto, y con la misma facilidad en el armazón metálico de una torre de alumbrado o de un apoyo eléctrico. Se alimenta mucho en el suelo, de patas cortas y andar bamboleante, sobre céspedes segados y hierba corta, y por lo demás en árboles en flor o en fruto; en los cultivos, frutales y huertos de los alrededores busca semillas, grano y fruta madura. Permanece todo el año cerca de la colonia.

Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.

Distribución y movimientos

El área natural está en el centro-sur de Sudamérica, del Chaco a la Pampa, en paisajes abiertos con arbolado disperso. La población europea procede de aves de jaula escapadas o liberadas desde los años setenta. La península ibérica reúne con diferencia el mayor número, con los mayores contingentes en Barcelona, Madrid y Málaga. Hay además colonias en la península itálica y Cerdeña (Roma, Génova, Milán, Cagliari), en Bruselas y Atenas, y en varias ciudades de Europa occidental; las pequeñas colonias británicas han sido prácticamente erradicadas desde 2011.

  • Todo el año
  • Reproducción (verano)
  • Invierno
  • oscuro = área principal, claro = presencia escasa
Mapa de densidad a partir de los registros de GBIF (2006-09-01 – 2026-08-31), contados por celda de 0,7° y por mes y divididos por todos los registros de aves de esa misma celda, de modo que el número de observadores no distorsiona la imagen. La intensidad del color sigue esa proporción y se desvanece de forma gradual: el mapa no sigue las fronteras. Contornos: Natural Earth (dominio público).

Cómo y cuándo observar

Busca el nido, no el ave. Una colonia de cotorra argentina se delata a cien metros como una o varias bolas oscuras de ramillas en lo alto de una copa o contra una torre, y casi siempre hay aves atendiéndolas. En Madrid convienen el parque del Oeste y la Casa de Campo; en Zaragoza, el parque del Tío Jorge; en Barcelona, el parc de la Ciutadella, y en Málaga, el parque de Málaga. Colócate tranquilamente debajo del nido y mira hacia arriba: las aves siguen añadiendo ramas frescas y trepan por el exterior, y es ahí donde se ve de cerca el escamado del pecho.

Estado de conservación

Sin amenaza global (UICN: Preocupación Menor); en Sudamérica es localmente tan abundante que se considera una plaga agrícola. En Europa es un ave exótica que procede de aves de jaula escapadas. No figura en la lista europea de especies exóticas invasoras preocupantes para la Unión. Los daños constatados son de dos tipos: consumo de fruta y cultivos, y nidos sobre torres eléctricas que provocan averías y riesgo de incendio; a ello se suman las molestias por ruido junto a las colonias y la competencia por el alimento con aves autóctonas. En la península ibérica el modo de actuar es objeto de un fuerte debate: Madrid comunicó más de diecisiete mil aves capturadas, mientras que el censo municipal de 2019 dio trece mil, y organizaciones conservacionistas ibéricas, entre ellas Ecologistas en Acción, cuestionan tanto esas cifras como la utilidad del método, porque las cotorras aprenden pronto a evitar las jaulas trampa.

Nombre científico

Myiopsitta monachus | (Boddaert, 1783)

Boddaert describió la especie en 1783 como Psittacus monachus; al haber pasado después a otro género, el autor y el año van entre paréntesis. El género Myiopsitta lo estableció Bonaparte en 1854. Myiopsitta combina el griego mus, muos 'ratón' con el neolatín psitta 'loro', por la cara y las partes inferiores de color gris ratón. monachus es latín tardío y significa 'monje'. El ejemplar de la descripción original procedía de Montevideo, en Uruguay.